En febrero de 2026, el Jockey Club de Rosario fue sede de la segunda edición del Rosario Challenger, uno de los torneos de tenis más importantes del país y parte del circuito internacional ATP. Además de los 125 puntos en juego para los competidores, este año el torneo sumó un desafío adicional: reducir su impacto ambiental. Y Genneia lo hizo posible, compensando la huella de carbono del evento a través de nuestras Unidades Verificadas de Carbono (VCU).
No es la primera vez que Genneia acompaña eventos deportivos con este tipo de iniciativas. La compañía ya había compensado la huella del Córdoba Open durante tres años consecutivos y la de la final de la Copa Argentina de Fútbol en 2022. La convicción es siempre la misma: el deporte tiene una llegada masiva y una capacidad única para instalar mensajes. Cuando elige ser sustentable, ese mensaje llega lejos.
A las acciones de compensación se sumaron las iniciativas del organizador Torneos: separación de residuos, vasos reutilizables en el patio comercial, capacitaciones para proveedores gastronómicos en gestión de residuos y recuperación de encordados para reciclaje. También se incorporó la campaña de la Fundación INECO "Démosle pelota al autismo", que recolecta pelotas en desuso para colocarlas en las patas de mesas y sillas de escuelas públicas, reduciendo el ruido al desplazarlas y generando entornos más inclusivos para niños y niñas con autismo u otras condiciones del neurodesarrollo. Un torneo de tenis que dejó huella, pero del tipo correcto.